Cómo ser el mejor en todo lo que te propongas

Cómo ser el mejor, es cuestión de voluntad. Si bien es cierto, algunas personas tienen, de forma innata, mayor facilidad para realizar determinadas actividades, sin embargo, si no trabajan en mejorarlas, se estancarán. Por otro lado, hay personas que, aún sin tener esa facilidad innata, logran superarlas. ¿Quieres saber cómo ser el mejor en lo que te propongas? Pronto lo sabrás.

Malcolm Gladwell, en su libro Fueras de serie, presentó al mundo la regla de las 10 mil horas. Como lo describió, talentos de clase mundial como Bill Gates, The Beatles y los grandes maestros de ajedrez alcanzaron su gran destreza sólo después de 10 mil horas de práctica. El mensaje era claro: si estás dispuesto a dedicar tiempo, también puedes alcanzar la grandeza.

Pero, para ser sinceros, se requiere de algo más. El concepto de 10 mil horas se basa en el trabajo de Anders Ericsson, quien no estudió cualquier tipo de práctica, sino “la práctica deliberada“. Ericsson explica que el principio básico de la regla de 10 mil horas sigue siendo válido. La única forma de convertirse en uno de los mejores es a través de la práctica. Sin embargo, el talento natural, por sí solo, hará que te desarrolles hasta cierto nivel y aun practicando las 10 mil horas, te puedes estancar en ese nivel. Para ser un artista de clase mundial, deberás agregar otros factores a la práctica. En este artículo te diremos los tres factores que, según Ericsson, sumados a la práctica, sabrás cómo ser el mejor en lo que te propongas.

Cómo ser el mejor
Identificar el rendimiento de los expertos, identificar nuestras debilidades y diseñar un entrenamiento para mejorar, son los pasos para ser el mejor en lo que nos propongamos.

1. Identificar el rendimiento de los expertos

El primer paso para lograr un rendimiento de clase mundial es identificar cómo se ve alguien que ya lo tiene. Esto es más fácil en algunos campos que ofrecen criterios claros para el éxito. Por ejemplo el ajedrez, las disciplinas deportivas y la música clásica. Sin embargo, es más difícil identificar los criterios de algunas áreas como la administración, las ventas y la educación, donde el rendimiento está sujeto a una enorme cantidad de variables y contextos.

Sin embargo, Ericsson señala que incluso en áreas difíciles de evaluar, el rendimiento puede mejorarse significativamente a través de la práctica deliberada. Pone como ejemplo al programa del Instructor de tácticas de combate de la Armada de los Estados Unidos, también conocido como “Top Gun”. Los mejores pilotos de EE. UU. se envían allí para desarrollar las mejores prácticas. Luego, cuando regresan a sus bases de operaciones, comparten con sus escuadrones todo lo aprendido. Este proceso aumenta el nivel de rendimiento en toda la organización.

También explica cómo el enfoque de “Top Gun” se puede aplicar a una variedad de campos. Por ejemplo, los gerentes deben realizar una diversidad de tareas, lo que hace que el desempeño general sea difícil de evaluar y mejorar. Sin embargo, algunas tareas, como dar una presentación de PowerPoint o hacer retroalimentación a un empleado, son habilidades más simples de identificar y mejorar.

La clave es dividir las habilidades en “representaciones mentales” de cómo debe verse, sentirse y sonar un gran rendimiento. Una vez que tengas una idea clara de lo que es el rendimiento de nivel superior, podrás trabajar para mejorar el tuyo.

2. Identificando áreas de debilidad

Otro elemento importante de la práctica deliberada es obtener retroalimentación constante sobre tu desempeño. Realizar esta actividad te permitirá identificar tus debilidades y comenzar a corregirlas. En algunas áreas la retroalimentación es una parte natural de la actividad. Como en la cirugía, por ejemplo, porque el médico sabe de inmediato cuándo se comete un error. Pero en la mayoría de los casos, necesitas que alguien te observe y te guíe.

Ericsson ilustra el concepto usando el golf como ejemplo. Explica que después de 50 horas de práctica, la mayoría de las personas pueden convertirse en jugadores de golf razonablemente buenos. Sin embargo, después de eso, pocos mejoran. Pasado ese tiempo, el golf se convierte en una actividad social en la que se involucran por diversión. Están, en cierto sentido, acumulando horas de práctica, pero eso no hace que su juego mejora.

Los golfistas profesionales, por otro lado, trabajan con entrenadores además de las muchas horas que pasan solos practicando. Esto no se debe a que necesiten motivación o que alguien les diga qué hacer. Es porque los entrenadores les realizan retroalimentación y les señalan las áreas en las que deben mejorar.

Los artistas de clase mundial siempre están trabajando para identificar sus debilidades, razón por la cual los atletas profesionales también pasan mucho tiempo en la sala de cine, buscando incluso fallas menores en su técnica. La única manera de mejorar aún más el rendimiento es identificar las áreas que aún necesitan trabajo.

3. Diseña un entrenamiento para ser el mejor

Crear representaciones mentales claras e identificar las debilidades son importantes, pero son inútiles si no se diseña un entrenamiento que se adapte específicamente a las áreas que más se necesitan mejorar. Aquí es donde la mayoría de los programas de entrenamiento se quedan cortos.

Piensa en cómo practicaste para hacer un deporte en la escuela. El entrenador probablemente dio algunas instrucciones básicas y te guio, junto a tus compañeros, a través de ejercicios de grupo. Sin embargo, es muy probable que te hayan dado instrucciones individuales para que mejores tu desempeño. Pues bien, ese tipo de entrenamiento no permite obtener resultados óptimos. Lo que se necesita es que al identificar tus debilidades, te enfoques en corregirlas, para eso necesitas diseñar tu entrenamiento.

Para ver por qué un entrenamiento general no es efectivo, volvamos al ejemplo del golf. Los golfistas profesionales no practican simplemente saliendo y jugando los 18 hoyos. Ellos repiten disparos específicos una y otra vez, prestando especial atención a los que suelen fallar. Este es un trabajo realmente difícil, por lo que son muy pocas las personas se someten a estos entrenamientos que las conviertan en las mejores en lo que hacen.

Así como en el deporte, en el mundo de los negocios también deberíamos diseñar un entrenamiento para ser los mejores. En este punto, será importante reconocer los errores que cometemos, identificar el motivo que nos llevó a errar para trabajar en corregirlo. Eventualmente, adquiriremos mucha pericia en las labores que realizamos y nos llevará a alcanzar nuestros objetivos.

Cómo puede mejorar el rendimiento de la organización con la práctica deliberada

Visto desde otro ámbito, los tres factores mencionados no sólo ayudan al desempeño individual, sino que también podrían ayudar a las organizaciones. Para eso, debemos mejorar los diseños y forma de gestionar las organizaciones.

La mayoría de los profesionales pasan por cinco años de estudios universitarios, luego algún tipo de capacitación inicial en el trabajo y, luego, algunos seminarios intermitentes y actividades externas que se centran en desarrollar habilidades. Sin embargo, la noción de práctica consistente está en gran parte ausente del mundo corporativo. En el mundo laboral, las personas suelen ser calificadas por cosas como títulos, pero rara vez por habilidades.

Esta es una observación muy relevante, especialmente si se tiene en cuenta que una vez que el profesional ha estado en el mercado laboral por más de una década, la mayoría de las habilidades que aprendió como estudiante y nuevo empleado ya están desactualizadas. Sin la práctica consistente, será inevitable que se dé una disminución en las habilidades del trabajador y, consecuentemente, en su rendimiento. Así que cuanto más tiempo esté una persona en tu trabajo, sin un entrenamiento consistente, en peor situación se encontrará.

Te invito a ser el mejor

La ausencia de práctica también deja una enorme oportunidad sobre la mesa. Un hallazgo del trabajo de Ericsson del que rara vez se habla es que no hay límite para mejorar. Después de más de un siglo, los récords olímpicos se rompen constantemente cada cuatro años. En cada evento, cada generación de atletas se desempeña mejor que la anterior.

Sin embargo, extrañamente, no esperamos el mismo tipo de mejora en nuestra vida profesional. Al igual que los golfistas de fin de semana, la mayoría de nosotros aprendemos habilidades suficientes para arreglárnoslas y luego nunca mejoramos más allá de eso. Podemos hacerlo mejor. Te invito intentarlo y que seas el mejor.

Y tú…

  • ¿En qué quieres ser el mejor?
  • ¿Sigues alguno de los tres factores mencionados para convertirte en el mejor?
  • ¿Que otro aspecto le sugerirías trabajar a alguien que quiera saber cómo ser el mejor?

Déjanos tu comentario.

Muchos éxitos, emprendedor.


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